De precios y maldades.
La maldad es cuestión de precio.
El precio es cuestión de maldad.
Todo tiene su precio.
Todo tiene maldad.
que horror!
Todo está en venta. Si, aunque digamos que no. La maldad, la bondad, el honor, el orgullo...
De cualquier manera creo que hay dos cosas que no se pueden vender: el amor y la libertad. La libertad interior no puede ser renunciada si la tenemos. Y el amor tampoco, porque no es una elección a quien se ama y por más que uno renunciara, digamos a tener cerca a esta persona lo que se ama nunca deja de amarse por un motivo material.
La maldad? Bien, gracias. Ahí está recorriendo el mundo. Desea dejarle algo dicho?

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