09 septiembre 2006

La maldad es cuestion de precio

Nunca duele la verdad(estamos acostumbrados), lo que duele es que te la digan.

Muchas veces nos ofendemos con los comentarios o criticas que nos hacen, estamos equivocados.

Los malvados, los que no nos quieren nunca nos alertaran de nuestros errores, solo se regodean en silencio de nuestro ridiculo o fracaso.

Debemos aprender a reconocer el cariño de quienes nos dicen las cosas que no nos gustan y aprender de ello.

El verdadero juez es la sonrisa, o no, que podamos lucir en nuestro rostro.

Una mente abierta y la capacidad de reirnos permanentemente de nosotros mismos es la mejor receta.

En las permanentes confusiones y contradicciones que nso acompañan dia a dia, solo una suave sonrisa nos alerta haber hallado alguna idea liberadora.