La maldad es cuestion de precio
Nunca duele la verdad(estamos acostumbrados), lo que duele es que te la digan.
Muchas veces nos ofendemos con los comentarios o criticas que nos hacen, estamos equivocados.
Los malvados, los que no nos quieren nunca nos alertaran de nuestros errores, solo se regodean en silencio de nuestro ridiculo o fracaso.
Debemos aprender a reconocer el cariño de quienes nos dicen las cosas que no nos gustan y aprender de ello.
El verdadero juez es la sonrisa, o no, que podamos lucir en nuestro rostro.
Una mente abierta y la capacidad de reirnos permanentemente de nosotros mismos es la mejor receta.
En las permanentes confusiones y contradicciones que nso acompañan dia a dia, solo una suave sonrisa nos alerta haber hallado alguna idea liberadora.

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