26 octubre 2006

La frase de la semana

"Las metas son inmutables, pero nuestros métodos para lograrlas son flexibles"
Bush, sobre la estrategia en Irak

23 octubre 2006

El libre mercado de la belleza

A veces no se si reir o llorar.
Aunque por ahora, en estos casos elijo reir.
Qué será de nosotros y de nuestras pobres almas en este capitalismo de comprar y comprar?
Sobre todo de nosotras, las chicas y no tanto, dejémoslo como término amable e indefinido para mujeres jóvenes de cuerpo y alma, de cuerpo, de alma o de algo.
O de las que están los suficientemente viejas como para que les importe la edad y diga “soy una chica” a voz de cuello.
Hablando de cuello y volviendo a lo que iba, voy a hablar de cremas y teóricos productos de belleza o antiedad (ja!) que nos venden.
Es una maravilla y es de admirar la imaginación de esta buena gente que nos ofrece lo mismo con componentes estrambóticos y de nombres chiripitiflaúticos.
Vemos en las publicidades chicas (como nosotras, ejem, pero más flacas y no se como más jóvenes) horrorizadas porque: se les encrespa el pelo, porque se les arruga la cara, se les envejece la piel por el sol, por el aire, por la calefacción… (bah, se les envejece), se les brota la varice, les sale celulitis en las varices, les sale caspa y así hasta el infinito. Pero lo más divertido es justamente lo del componente estrella que tiene ahora la nueva fórmula (siempre es nueva) de lo que sea:
gingeroles de jengibre, activos biocompatibles, fórmula canadiense con micro-savia de arce, micro-aceites de frutas, selenium s activ, pro calcium cuidado anti descolgamiento + anti fragilización, etc, etc, etc.
Todo esto promocionado por muchachas que NO LO NECESITAN!!! O en el caso de los antiedad, señoras maduras que tienen a su disposición una docena (como mínimo) de personal trainers, cirujanos expertos en copypaste y reuniones de tupper con botox.
Es tan malo envejecer?